10 Cosas que hacían las mamás chilenas en nuestra infancia


Las aventuras en nuestra vida iniciaron con ayuda de mamá; que sería de nosotros sin sus experimentos y sus frases para el bronce? Pues yo recuerdo muy bien que esto hacía mamá cuando era un niño.

Todos conocemos a nuestras madres, sabemos muy bien sus características, es que sus acciones quedaron tan bien guardadas en nuestra mente, que ha llegado la hora de recordar como eran las mamis del Chile del ayer (y del de hoy).


Por Andrés Rivas




Nunca sabíamos lo que teníamos...hasta que mami nos preguntaba: ¿eso te sirve pa´botarlo?

Desde figurillas coleccionables, como autitos, láminas, palitos de helados, etc, etc, hasta ropa que pensábamos extraviada; todo era siempre encontrado por mami. ¿Cómo lo hacía? si nosotros habíamos buscado por cielo mar y tierra y ná de ná, pero mami, con solo agacharse encontraba aquello que creíamos perdido.

En ocasiones no había peor cosa que una madre aseando nuestra habitación..santa María de Dios! Todo lo que no estuviese en su lugar era barrido por la escoba y terminaba en la basura. Así perdí varias cosas.

También existían momentos en que solicitábamos la ayuda de mami para encontrar ciertos objetos pero...cuando mami no lo encontraba, había que darlo por perdido, estaba esfumado en otra dimensión.



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Aburrido? no con mami; hora de limpiar porotos.

Aaah! con mamá nunca existía el tiempo libre, noo, si en un momento de distracción decías "estoy aburrido" mami nos imponía un trabajo inmediatamente. Pero no cualquier trabajo noo; las mamis del ayer se las ingeniaban para hacer de las suyas. "ya, ayúdeme a limpiar legumbres" nos solía decir. Había que ser muy menso para decirle a mami que estábamos aburridos.

Iniciaba la tortura vertiendo un puñado de legumbres (generalmente porotos) sobre la mesa. Partía la limpieza apartando uno por uno, cada porotito. Pero cuando mami no nos miraba, dejábamos pasar como 5 puñados..."terminé", decíamos, con la esperanza de librarnos. Pero, hay si mas tarde te salía una piedra en la comida!





Cuando enfermabas te daba siempre remedios naturales como agüita de perra y otros machitunes

No en vano una madre es una madre, y si es de la zona al sur de Chile...hay guachito. Conoce los mas grandes misterios de la medicina natural, por eso, a penas les decíamos de cierto malestar que nos aquejaba, se dirigían rápidamente hasta el jardín, desde donde arrancaban una serie de hierbas que ni cuenta nos dábamos de su existencia. No tienes jardin? pues una mami es una mami, el dia anterior había comprado varios machitunes en la feria.

Conocíamos en un rato la existencia del toronjil, la ruda y el ajenco, que con solo escuchar su nombre, ya nos aventurabamos a su sabor.



Hora del supositorio

Si las aguitas de machitunes no aliviaban nuestro cuerpecito, sabíamos que llegaría el momento de experimentar esa horrible sensación.

Al oír los pasos de nuestra madre acercándose hasta nuestra pieza, sudábamos, pues sabíamos a lo que venía; "haber, dese vuelta", solía decir; recorcholis, decíamos nosotros.

Luego de varios y eternos minutos de lucha "tirando y empujando" y de varias lagrimas que se nos escapaban y como no, de los clásicos; "noo, ya no maaass"...paf! "Listo" decía mamá, quien con un beso en la frente se despedía de nosotros diciendonos que nos sentiríamos mejor. Siempre tenían razón.






Hijo, te quemaste al Sol? ven para ponerte jugo de tomate

Clásico de la niñez, jugar todo el día sin pensar en las consecuencias, es que el bloqueador solar que mami nos ponía en nuestro cuerpito se nos salía rapidamente quien sabe como diantres. Para cuando regresabamos a casa y por las noches sentíamos el fuego de nuestras sábanas, llegaba mami, con la solución: jugo de tomate, el cual, venía tan naturalmente, que todas las pepas quedaban distribuidas irregularmente por la zona afectada. Cielos.

Cuando veíamos como, cual serpiente, se nos salía la piel, llegaba mami a aplicarnos su crema cicatrizante. Era una sensación asquerosa, pero refrescante.



Dulces? noo, son hilos y botones

Que guardará mami en esa cajita de dulces? solíamos preguntarnos, hasta que un día decidíamos descubrirlo.

Nos impresionábamos con la respuesta; "mira", decía mami "está llena de mis cosas". Buuuuu, era el momento en el cual nuestra esperanza se derrumbaba, adiós galletas y dulces, bienvenidos hilos de colores. Con el transcurrir de los años y a medida que fuimos creciendo nos adaptamos a ver esa cajita allí, ya sabíamos que en su interior guardaba un universo de hilos y botones. Muy lejos a los dulces con los cuales soñábamos.




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En tiempos de escasez: el uniforme del hermano, harina en vez de talco, engrudo en vez de pegamento. Inventos de mami.


El ingenio de las mamis superaba nuestra pequeña y limitada cabecita. Preguntas como ¿con qué puedo pegar esto? solían ser respondidas por la ya conocida frase de mamá: "te hago un poquito de engrudo?" y así llevábamos nuestros recortes, como con 5 capas de engrudo pegadas al cuaderno. Y eramos felices. 

Se te rompió el uniforme? mami tiene la respuesta para aquello: "aa, pero si te queda bien, le tomamos con una pinzas aquí" eran las palabras de tu superiora, mientras te mostraba el uniforme de tu hermano, como 34 tallas mas grande que la nuestra...pero mami lo cosía y así lo usábamos.

Se te coció el potito y no hay talco? "harina crúa" quedábamos como berlines.




Cuando discutíamos con mami, nos recordaba toda su vida

Mala idea enojarnos con mamá, en ocasiones solíamos olvidarlo hasta que, por nuestra culpa, saltaban las lágrimas de los ojos de mami. Sabíamos en ese entonces que la cosa se venía bastante mal: Ahí comenzaba nuestra vieja a recordarnos todas sus penurias de infancia; "cuando yo era chica nunca hacía estas cosas..", "mira, en mis tiempos nunca le respondía así a mis padres", "si te contara como era yo cuando chica...mira..." y varias palabras que ya conocíamos.

Mientras mami nos daba su discurso, pensábamos: "otra vez con su cuestion", "si ya se tu historia" y los mas osados; "caallatee, no estoy ni ahi"...pero claro, eso solo lo pensábamos, ni se nos ocurría decirlo en voz alta porque...correazo en el poto (en el mejor de los casos).





La precursora de Google: Siempre tenía la respuesta y la razón de todo

Anda a contradecir las palabras de mamá, era como la lucha entre David y Goliat, nunca ganábamos, era imposible, es que sus "años de experiencia" como ella nos decía, estaban siempre sobre nuestros argumentos y tenía respuesta para todo. Aun para las cosas mas misteriosas mami era capaz de idear la respuesta necesaria.






Eramos felices con mami

A pesar de todo, siempre, pero siempre siempre era mamá quien terminaba pasando rabia con nosotros y bueno, tu y yo no lo hacíamos nada de mal. Cooperamos con varias canitas en la cabeza de mami.

Si mamá estaba cerca, lo teníamos todo. Mas que mal cuando estamos sufriendo una enfermedad, la primera persona que nombramos es a mamá.




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Recuerda, esta es mi vision de los hechos, pero probablemente tú tengas la razón.

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Saludos



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