La gran catástrofe marítima que enlutó a una ciudad para siempre



Aun se escuchan las voces desgarradoras de cientos de familias que lloraban en este preciso lugar a sus víctimas hace casi 100 años. Se trata de un simple monumento rodeado de numerosas tumbas, en cuyas lápidas hay nombres de personas trabajadoras de la Compañía; lo mas triste es sin embargo, aquellas lápidas olvidadas, agrietadas, cuyas letras se encuentran borrosas, haciendo que esos nombres hayan caído en el olvido. 
¿Qué sucedió aquí hace casi un siglo?

Diciembre 11 de 1926. A las 4 de la tarde iniciaba el temporal de viento y lluvia en la Octava Región.

Lota fue en el pasado uno de los principales puertos del pais, en sus mejores años las naves de cada rincón de Chile llagaban hasta nuestro puerto para cargar carbón. Por esta razón la bahía se hallaba casi siempre repleta de naves aguardando su turno, una de ellas, el Vapor "Angamos", perteneciente a la armada chilena, aguardaba mientras se cargaba el mineral. Sobre esta nave trabajaba una cuadrilla de 96 hombres quienes a "fuerza bruta" cargaban el carbón hasta llenar los almacenes.

Cerca de las 22 horas los trabajos de carga del carbón se terminaban, ahora los hombres regresaban a sus hogares. La tragedia estaba a la vuelta de la esquina.


A principios del siglo XX los hombres cargaban el mineral a las gigantescas naves a "fuerza bruta". En la imagen una jornada típica de faenas en el Puerto es retratada por una embarcación extranjera; el Duguay-Trouin [Aporte de Guillermo Herrera]



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Como el grupo era grande algunos hombres abordaron una lancha y un remolcador, el "Arauco". 

Recién iniciado el viaje desde el Vapor "Angamos" hasta el muelle y en medio de una enorme tempestad causada por el temporal, de improviso, una gran ola azotó el atiborrado remolcado "Arauco", volteándolo en plena bahía. Para cuando el Angamos y el resto de las embarcaciones en el Puerto se percataban de la situación, las aguas ya habían cobrado la vida de varios hombres.

Esa noche, las calles de Lota Alto se hallaban solitarias, los corredores de los pabellones guardaban silencio, como presintiendo lo ocurrido. Una tenue luz en el segundo piso de una de las casas recordaba que este no era un pueblo fantasma como parecía.

El silencio fue interrumpido de improviso, cual película de terror, por un agudo sonido proveniente de la sirena del Vapor "Angamos" que con sus monstruosos gritos de terror avisaba a los habitantes de los cerros la desgracia que a esa hora ocurría.


La Bahía de Lota.- A la izquierda el "Angamos". El remolcador marcado con la "X" indica el sitio preciso del naufragio.


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Como muchas familias, la mayor parte de los trabajadores de Lota eran obreros, que debían cumplir con los trabajos mas arriesgados, ya sea en las profundidades de la tierra, en las fábricas o sobre las naves en el mar. 

En pocos segundos las mujeres con sus hijos repletaron las calles de Lota Alto, corriendo bajo la lluvia en dirección al Puerto; ellas sabían que sus esposos trabajan allí. Solo los guardias del sector lograron impedir que la multitud entrara al recinto privado.

Pero como la desgracia ha golpeado a las familias mas pobres de Lota, la administración de la Compañía minera dispuso de sus mejores hombres y naves para el rescate de los cuerpos de las víctimas que a esa hora ya se encontraban en el fondo de la Bahía. Los trabajos de rescate iniciaban a penas terminaba la noche.

Las primeras luces del día y ya con el tiempo mas tranquilo, reflejaban escenas dramáticas; las mujeres reconocían los cadáveres de sus muertos, que de forma  triste se amontonaban en la playa. Por toda la costa las mujeres rasgaban sus ropas, arrojando polvo al aire, en señal de dolor.

"A primera hora del domingo, ya los buzos empezaron su trabajo, tratando de sacar a los cadaveres. Como es facil presumirlo, cada cadaver extraido , al ser reconocido por sus deudos o amigos, daba lugar a desgarradoras escenas y la bahía pronto se convirtió en un verdadero valle de lágrimas".


Peiódico La Opinion de Lota, edición del 15 de Diciembre de 1926

En este punto del día domingo la noticia ya se había expandido por todo Chile, comenzaban entonces a llegar las condolencias desde las autoridades regionales a los damnificados, mientras, la Compañía Minera iniciaba los trabajos del sepelio de las victimas. A cada familia se les entregaba una suma de 200 pesos mas una urna mortuoria.

El lunes 13 de diciembre, a las 16:30 hrs se iniciaban los funerales, en medio de una paralización total de las faenas en Lota.


Los deudos conducen las urnas hasta el patio de la Iglesia de Lota Alto, en el Barrio Fundición.




Un cortejo llegando a la Iglesia, donde se ofició la misa general.
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Recordemos que en la década del 20 la Iglesia "oficial" de La Compañía se hallaba aun en El Barrio Fundición (la actual Parroquia de Lota Alto se construiría años mas tarde), en sus patios se realizó la triste ceremonia previa a la caminata hasta el cementerio. La Compañía dispuso sus camiones y vehículos de carga para el traslado de los restos de los afectados.

Toda la calle central de Lota Alto se encontraba repleta de público a ambos sectores, hasta la entrada al Cementerio. Los enormes pabellones y edificios en la ciudad lucían banderas a a media hasta. El llanto de las familias en todo el trayecto solo era interrumpido por el sonido de las sirenas de las minas y fábricas que a lo lejos y en medio del viento manifestaban su tristeza.


Los funerales de las numerosas victimas de la catástrofe.- Se ve el material del Cuerpo de bomberos, la carroza y camiones del Establecimiento de Lota arreglados y puestos a disposición de los deudos para atender a los funerales de la víctimas.


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La llegada al Cementerio fue algo mas complicado; allí aguardaban cientos de familias y el resto de las autoridades de la época. Todos en una interminable fila subían hasta el punto mas alto del Cementerio.

Ya en el lugar acordado para el descanso eterno, se iniciaban algunos discursos de las diversas organizaciones a las cuales pertenecían los afectados. Pocos minutos mas tarde se iniciaba el descenso de los ataúdes.

Ahora sabemos que aquel monumento solitario, al centro del Cementerio de la ciudad;

"Está destinado a honrar la memoria de 57 obreros que, en la noche del 11 de Diciembre de 1926, perecieron en la Bahía de Lota, a causa del naufragio de remolcador "Arauco", donde ellos se habían embarcado para regresar a sus hogares, después de las faenas de cargo de carbón, en una noche tempestuosa"


Astorquiza O. Lota, antecedentes históricos, con una monografía de la Compañía Carbonífera e Industial de Lota. 1942

Recientemente las lápidas se han levantado desde el suelo, cambiando su posición original, sin embargo, el lugar se encuentra en proceso de restauración.









Los nombres de las víctimas aun se leen con claridad
Algunas lápidas no han resistido el paso de las décadas, solitarias. Dejé una flor sobre una de ellas.

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Y tu, conoces este lugar en pleno cementerio de la ciudad?

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